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lunes, 13 de noviembre de 2006

CARTA SIN IMAGINACIÓN

"Hoy que no estás, no sé como expresarte aquello que siento por ti. Pienso en ti, en todo aquello que me diste, en cómo te dediqué mi primera canción.

Pienso en los días que paso a golpes contra el calendario. En esos días que todo sigue igual, días en los que siempre es de noche, días en que pienso en lo jodido que es hacerse grande y comprobar que a pesar de ir por la vida pisando fuerte, sigo pensando en cómo te echo de menos.

Vente al más allá, vente a vivir conmigo a un universo lleno de pequeñas cosas, un lugar en el que tu letra podré acariciar. En el que me digas toca para mí. En el que termine esa canción sin emoción que me lleva a descubrir que todo lo que fui es todo lo que soy.

Cuántas y cuántas veces me he preguntado si algún día te unirás a este pobre mortal, para que juntos compartamos ese último momento, ese momento en que por fin sienta que eres mía, ese momento en que cuando nadie me ve, me emociono al pensar en ti, y no puedo evitar crear ese charquito de estrellas que forman mis lágrimas.

A veces pienso que si hay Dios, no puede ser posible éste silencio. En momentos de confusión sólo quiero olvidarte, pero luego pienso ¿y si fuera ella? Porque si tú me miras, se para el mundo. Porque tiene que ser pecado mirarte y no amarte. Porque no entiendo qué te he dado yo para que me quieras.

Pienso en todos los que te quieren apartar de mí, pero no tiene importancia. Ellos son así. Por suerte hicimos un trato y no dejaremos que nadie decida por nosotros. Mi soledad y yo decidimos romper, para no separarme nunca de ti. Porque no es lo mismo la vida sin ti. Porque aunque una vez luché por olvidarte, se me olvidó todo al verte.

Y esta fuerza, la fuerza del corazón, es la que me hace que quiera morir en tu veneno.

Es este amor el que me hace pensar en qué no te daría yo para hacerte feliz. Pienso en que algún día me iré y se apagará la luz, pero llegado ese momento, en que la Margarita diga no, tendrás a ese pequeño que te preguntará por ese que le dió la vida, y llenará ese vacío que dejaré al entregar mi alma al aire.

A veces pienso que estás completamente loca, por eso...
SÓLO SE ME OCURRE AMARTE."

No sabía cómo dedicarte unas palabras, así que decidí robarle a tu artista preferido algunas de sus creaciones para darle forma a los sentimientos que hay en mi interior.

(J.R. Gálvez - 09/Ene/2005)

Messenger

Hoy vuelvo a casa cansado. Abro la nevera y me sirvo una cerveza. Me siento ante el ordenador. Abro el programa de mensajeria, y no estas.

son las nueve de la noche, y todo mi anhelo era llegar y encontrarte, poder charlar contigo. Hoy no ha sido un buen dia. Ni mejor ni peor que el resto, pero no ha sido bueno. Es un dia mas, de esta rutina que envuelve mi triste existencia.

Conecto mi televisor, en espera de encontrar algo que merezca la pena. En una cadena dan una pelicula de Julia Roberts, en la que adivinas facilmente que se casara con el amor imposible, no necesitas seguir viendo. En otra cadena, una fulanita, cuenta que se acostaba con el Ex-marido de la prima de la hermana de una famosilla de tres al cuarto, conocida por sus escarceos amorosos con todo lo que se mueve.

Echo un vistazo a la pantalla del ordenador. Una ventana parpadea, alguien me ha abierto una conversacion. Miro con la esperanza de encontrarte, pero no eres tu.

Abro mi Navegador y visito las webs de siempre, en espera de encontrar algo nuevo que me llame la atencion. No encuentro nada.

De pronto, cuando me dispongo a levantarme para darme una ducha, una ventana me indica que acabas de conectarte. Acto seguido un aviso me dice que acabas de abrirme una conversacion privada.

Son las once y cuarenta de la noche.

Hablamos de que tal nos ha ido el dia. Hablamos de que estamos haciendo en ese momento. Hablamos de que vamos a hacer mañana... como si no lo supieramos ya. De pronto surge un tema nuevo, y la conversacion nos atrapa, es mas fluida, sin tanta cortesia. Complices por un momento, nos hacemos confidentes y nos contamos cosas que jamas le diria a una persona que no fueras tu.
Nos enviamos fotos, intercambiamos canciones que estamos escuchando y expresan nuestro estado de animo, nos embriaga el deseo de seguir juntos en la conversacion.

De pronto, miramos el reloj. son las seis y quince de la madrugada... y nos damos cuenta de que el mejor momento del dia ha pasado fugaz. "Si sostienes un hierro ardiendo durante un segundo, te parecera una eternidad. Si pasas una noche con la mujer de tus sueños, te parecera un segundo" Curiosa teoria esta de la relatividad, pero cierta.

Muy a nuestro pesar nos despedimos, preparandonos para empezar otro duro dia de trabajo, que sera tan monotono como siempre.

Hay gente que no comprende que encuentras en una relacion con una pantalla. Por que son horas y horas intercambiando letras, palabras, frases, etc. con alguien que no conoces. Siempre te preguntan, ¿pero os conoceis? No se necesita conocer a nadie. Esto no es la tipica pelicula de Meg Ryan y Tom Hanks, en el que dos personas que en la vida real se odian y por internet se aman sin saber quienes son, acabaran juntos. Da igual de que vaya, sabes cual sera el final. Yo no me lo he planteado nunca.
Hay gente que no comprende que existe una cosa llamada insomnio, un trastorno del sueño, que pasas largas horas en las que la soledad es profunda en tu interior. Hay gente que no comprende que no quiero mas de lo que me das, que lo unico que me gustaria seria poder detener el tiempo en la madrugada, para que estuvieras siempre a mi lado, aunque a cientos de kilometros de distancia. Tan cerca y tan lejos.

Yo solo se, que verte aparecer en mi lista de contactos es la felicidad, y que durante ese momento me transporto a un mundo de ilusion, mi mundo, en el que por primera vez, soy yo el protagonista y tu mi compañia. No pensamos en nada mas, solo que no deseamos estar en ningun otro momento, ni con ninguna otra persona.

Cuando despierto me encuentro como siempre, en mi oficina, en mi trabajo rutinario, en el que nunca pasa nada nuevo, deseando que llegue la hora de la salida para volver a mi mundo y estar contigo de nuevo.

Hoy vuelvo a casa cansado. Abro la nevera y me sirvo una cerveza. Me siento ante el ordenador. Abro el programa de mensajeria, y no estas.

En espera de revisar las tildes
(J.R. Gálvez - 31/AGO/2004)

DECISIONES (Parte II)

(... continuación)

Cynthya se quedó mirando aquel anillo. Era la joya más preciosa que había visto en toda su vida. Por su mente pasaron todos los recuerdos de los momentos vividos junto a James. Aquel hombre al que había conocido en un hotel perdido del Caribe, con el que apenas había compartido un mes de su vida, le pedía que se unieran para siempre.

-No sé que decir – dijo Cynthya casi balbuceando.
-Sinceramente... esperaba un “Sí quiero”.

James se arrodilló frente a ella que permanecía sentada y la miró a los ojos.

-Te quiero Cynthya. No he querido a nadie en toda mi vida como te quiero a ti. Sé que parece una locura, que sólo nos conocemos hace un mes y que estás aquí para olvidarte de Giovanni. Sé que todo te parecerá precipitado, pero también sé que dentro de ti hay algo que te dice que no estamos locos.
-No es tan fácil, piensa que...
-Mírame a los ojos – le cortó rápidamente él -, mírame y dí que no sientes que quieres pasar conmigo el resto de tu vida.
-James, todo esto ha sido genial, pero ha sido genial aquí. ¿Quién nos asegura que seremos felices en Palermo? O en cualquier otra parte del mundo. Aquí ha funcionado, pero los dos sabíamos que esto acabaría. Toda tu vida está en este Hotel. Aquí naciste, aquí te criaste, aquí has pasado toda tu vida. Si te marchas conmigo y no sale bien, jamás me lo perdonaré.
-Esa es una decisión que me corresponde a mí tomar.
-¡ NO ! - la voz de Cynthya sonó tajante, como si acabase de dictar una sentencia irrefutable -. Es una decisión que debemos tomar juntos. Y no voy a permitir que pongas tu vida en juego solo por mí. -¿Has pensado en David?
-Es mayorcito, sabrá cuidarse solo.
-¿Estás seguro? Yo creo que no está preparado para llevar esto sin ti. -Él es feliz encargándose de la Terraza, y dejándote a ti las responsabilidades. ¿No te has dado cuenta?
-Él sabe que tarde o temprano tendrá que asumir el mando.
-No se trata solo de eso. ¿Te crees que no os vi esta tarde? Es un niño, no sabe hacer otra cosa que adorarte. ¿No te das cuenta que sin ti se sentiría perdido?
-Cynthya... no podemos renunciar a nuestro amor por David, ni por este Hotel, ni por nada.
-No renuncio a nuestro amor – unas tímidas lágrimas recorrían las mejillas de Cynthya, mientras se paraba a tomar aire para seguir con la exposición de su decisión -. Jamás en toda mi vida querré a otro hombre como te quiero a ti. Jamás. Sé que cuando esté con otro hombre en la cama, pensaré en ti – Las lágrimas cada vez eran más numerosas y su voz se entrecortaba cada vez más por la emoción - Sé que cuando sea feliz dentro de muchos años con mi marido y mis hijos, daré las gracias cada día por haberte conocido. No habrá un sólo día en mi vida, que no piense en ti al despertarme. No habrá una sola noche en la que al acostarme no rece por ti y pida porque sigas aquí feliz.
-¿Y eso no es renunciar a nuestro amor? Te llevas recuerdos, pero no te llevas amor.
-Estás muy equivocado. Cuando dentro de unos años mis nietos se reúnan y me digan “Abuela, cuenta esa historia que tanto nos gusta”, les contaré la historia de una joven italiana que viajó al Caribe para olvidar que su novio la había abandonado por su mejor amiga. Les contaré que esa joven que llegó como una turista y que durante muchas noches quiso quitarse la vida, encontró alguien que la hizo nacer de nuevo. Alguien que la hizo sentir útil, que le demostró que la vida es más que estar con alguien. Que el amor es algo más que un sentimiento hacia una persona. Que gracias a ese viaje su vida cambió y ella se convirtió en una persona feliz, una persona que transmitió esa felicidad a sus hijos. Les contaré una historia de amor tan bonita, que ellos se la contarán a sus hijos. Y sus hijos a sus hijos, y así viviremos eternamente juntos.
-Yo no quiero vivir en una historia que cuenten dentro de cien años. -Yo quiero vivir mi historia contigo mañana, dentro de un año y dentro de diez.

Cynthya seguía llorando y casi no quería mirar a la cara a aquel hombre al que en ese momento estaba rompiendo el corazón, pero que sabía que era la mejor decisión para ambos.

-¿No te das cuenta que no seríamos felices? - Cynthya trataba de demostrarle que estaba tomando la mejor decisión, pero sabía que no iba a ser fácil.
-No, Cynthya, no me doy cuenta. No entiendo cómo puedes decirme que no vamos a ser felices sin intentarlo siquiera.
-Porque esta es la imagen que quiero de ti. Quiero recordarte como lo mejor que me ha pasado en la vida. Como el hombre que me dio la vida cuando estaba hundida. Como el hombre que me amó sin esperar nada a cambio.
-Supongo que no volveremos a vernos
-No lo creo. Nuestros caminos se separan aquí. Es lo mejor, ya lo habíamos hablado y los dos acordamos que sería así.
-Lo sé, pero me cuesta demasiado. Es como si la vida me dijera “¿Ves esa mujer?¿Ves lo feliz que eres? Pues no te acostumbres, porque nunca podrás tenerla”
-Seguro que encontrarás alguien mejor que yo.
-Yo no quiero alguien mejor. Te quiero a ti.
-No lo hagas mas difícil.

Cynthya se acercó a James y le dio un beso en los labios. Seguidamente le susurró al oído:

-Aquí se acaba todo amor mío. Recuerda siempre este momento.

James no supo reaccionar. Su cuerpo entero se desplomó como si hubiese perdido las fuerzas, tumbado sobre la arena, contemplando la noche estrellada. Allí se quedó, contando estrellas, recordando cada momento vivido junto a aquella mujer.

***

Al día siguiente, Cynthya esperaba en la cola de embarque del aeropuerto. Partía rumbo a Roma, donde pasaría unos días con unos familiares antes de volver a Palermo, a retomar su vida de siempre. De pronto una voz que le resultaba familiar, pronunciaba su nombre.

-Señorita Mancini. ¿En serio piensa que la voy a dejar marcharse sin mí?
-Creí que no llegarías nunca – dijo ella, que seguía dándole la espalda.
-Tenía que arreglar unos asuntos antes de marcharme – le dijo mientras la agarraba por los hombros para hacer que girara -. ¿No me vas a dar un beso?
-Claro que sí... amor mío. Pero no te impacientes, tenemos toda la vida por delante.

Cynthya se volvió, y allí estaba David. Se abrazaron y se fundieron en un beso, mientras esperaban que les llegase el turno de pasar la puerta de embarque, para tomar el avión que les conduciría a su nueva vida juntos.

DECISIONES (Parte I)

El día llegaba a su fin.

James paseaba por la piscina del hotel mientras contemplaba la preciosa puesta de sol. Notó que alguien se le acercaba por la espalda.

-Hola David. ¿Qué tal tu día? - le dijo sin siquiera darse la vuelta.
-Bien jefe, como siempre. Ya ves... trabajo en un hotel paradisíaco, mi jefe me paga bien, conozco hermosas mujeres... no creo que pueda quejarme.
-Te basas demasiado en las cosas materiales amigo. No deberías acostumbrarte.
-Veo que sigues afectado por lo de Cynthya. Deberías pasar página. - dijo David mientras le ponía su mano sobre el hombro – Debes asumir que mañana se irá y no volverás a verla.
-No sé, amigo... Las mujeres siempre se pegan a mí buscando una vida sin preocupaciones, una tarjeta de crédito, y todos los caprichos que puedo darles. Con ella ha sido distinto. Desde el primer momento se interesó por mi, y no por este hotel. Le he ofrecido quedarse aquí, darle todo eso que toda mujer quiere. Le buscaría un trabajo en una cadena de televisión de aquí para que no tuviera que volver a pasar teletipos en ese periodicucho para el que trabaja. Y mírala, ahí la tienes en la piscina, sin preocupaciones.
-Jefe... no te lo tomes a mal, pero ¿te has parado a pensar que ella es feliz con ese trabajo y en ese país?
-Eso es lo que más me mosquea. La impotencia de saber que teniéndolo todo, me falta lo único que realmente deseo.
-Jejejeje, no te quejes tanto, que ahí viene tu amiga, os dejo.

James se quitó las gafas de sol. Mientras las guardaba en su traje veía como Cynthya se acercaba a él. Su cuerpo dorado por el sol, recién salido de la piscina brillaba como el oro.

-¿Está disfrutando de su estancia en el Hotel, señorita Mancini? - Le preguntó James, como si fuese una cliente más.
-A decir verdad... estoy un poco enfadada. Me dijeron que esta noche cenaría con el Gerente del Hotel, pero aún no he recibido la invitación.
-¿Le parece bien dentro de una hora en la terraza del bar?
-Estupendo James. No me hagas esperar, sabes que no lo soporto – le dijo mientras le guiñaba un ojo.
-Tranquila señorita Mancini, mi obligación es atender las prioridades del Hotel, y usted es una de ellas.

Cynthya se despidió con un cálido beso en la mejilla de James, que lo dejó sumido en un mar de pensamientos. De nuevo David se acercó por detrás para hablar con su amigo.

-Jefe... vas a cometer un error.
-Joder David, deja de llamarme jefe cuando no hay gente delante. Sabes lo mucho que me molesta.
-Vale jefe – le dijo mientras echaba a correr entre risas – no volverá a pasar.

James salió corriendo detrás de él y lo tiró al suelo y empezaron una pelea de esas que los dos se pegan sin hacerse daño, rodando por el césped del hotel. James se levantó y se sacudió el traje, mientras dijo a su amigo.

-Ahora tendré que cambiarme de traje por tu culpa. Da gracias a que eres el único que quiere trabajar conmigo, que si no ya estarías despedido.
-A eso y a que Mamá te pidió que cuidaras de mí... jefe – dijo otra vez entre risas mientras se alejaba esquivando una posible reacción de James.
-Da gracias a que no está por aquí, si no cambiaría de opinión. Me voy que no quiero hacer esperar a Cynthya.

James se fue a su habitación a cambiarse de ropa y acicalarse para su última noche junto a la mujer con la que había compartido los últimos meses.



Cynthya esperaba en la barra del bar con una copa de Martini en la mano. Llevaba puesto un vestido de seda blanco que contrastaba con su morena piel. James la vio desde la entrada al Restaurante y se quedó perplejo una vez más ante su belleza. Se acercó lentamente a ella, por la espalda para sorprenderla. La agarró por la cintura, la abrazó desde atrás y le susurró al oído.

-Una mujer tan bella no debería ir sola por este hotel.
-Estaba esperando a alguien, pero viendo que se retrasa le pediré a usted que me haga compañía – dijo ella mientras se daba la vuelta y lo miraba fijamente.
-Le aseguro que no se arrepentirá, señorita Mancini.

Se cogieron de la mano y fueron hacia el restaurante. James la condujo a un lugar reservado en el que podrían estar a solas. Retiró la silla en gesto de caballerosidad y se sentaron.

-Me he tomado la libertad de elegir el menú. Ya sabes, spaghettis.. para que te sientas como en casa – dijo James bromeando.
-Ojalá aquí tuvierais esos platos, y no las cosas esas que pones, con unos nombres impronunciables – contestó ella con una sonrisa.
-Bueno, pues aquí estamos... supongo que no hay forma de que cambies de idea.
-James, ya lo hemos hablado. Mi vida está en Palermo. Tu vida aquí, en este hotel en el que tienes todo por lo que has luchado en los últimos años.
-A ti no te tengo
-Claro que no, porque yo soy sólo una ilusión. Soy una simple redactora del montón de un periódico de tirada local de Palermo, a la que su padre el mafioso le regaló unas vacaciones en un hotel del Caribe para que se olvidara de un mal novio.
-Hablas como si entre nosotros solo hubiese ocurrido una aventura – dijo James mientras le cogía la mano.
-Sabes que no. Sabes que ha sido muy intenso, y que me hubiera gustado conocerte en otras circunstancias, en otro sitio, con otra vida.
-¿Por qué no te quedas aquí? Estaremos un par de años, hasta que David pueda hacerse cargo del Hotel, y entonces volveremos a Europa.
-No James, ya lo hemos hablado. Yo vuelvo a mañana. Esto es muy bonito, tú eres el hombre más maravilloso que he conocido nunca y me encantaría compartir mi vida contigo. Pero mi vida está allí. Mi trabajo, mi rutina, mi familia, mis amigos. Disfrutemos de esta noche juntos, y mañana... mañana será otro día.

Disfrutaron de esa última noche juntos como si fuera la más larga y a la vez más corta de sus vidas. Pasearon por la playa y contemplaron la calma del mar ante ellos.
Se sentaron y James sacó una cajita que llevaba en su chaqueta.

-Sé que ya lo hemos hablado, pero quiero que te lleves esto.
-Espero que no sea lo que creo – dijo ella mientras la abría y descubría una alianza de plata con un pequeño y precioso diamante en forma de corona.
-¿Quieres ser mi esposa? Me iré contigo si hace falta, pero no quiero pasar un sólo día sin ti.

.... Continuará